Instinto, según la definición de Hemingway, es el
conocimiento inconsciente del comportamiento ancestral. Es decir, que los instintos son innatos, y no fruto del aprendizaje.
Cuando
un perro realiza una acción determinada, lo hace sobre la base de la
activación de uno u otro instinto, según el siguiente esquema:
En nuestro ejemplo, un
estímulo externo –la presa en movimiento– activa el
impulso de caza, lo cual motiva al perro a realizar un comportamiento determinado –persecución de la presa–.
Si
el lance de caza acaba de forma que resulte gratificante para el animal
–con una captura, por ejemplo–, la próxima vez que se presente una
situación similar, el comportamiento que ha hecho posible llevar a buen
término el proceso aparecerá antes y con mayor expresividad. Hablamos de
refuerzo positivo.
Por el contrario, si la escena termina
de manera que resulte desagradable para el perro – por ejemplo en una
caída al saltar una zanja–, se establecerá un
refuerzo negativo o inhibitorio de la conducta.
Para
que se establezca un “lenguaje” entre el adiestrador y el perro, aquel
deberá disponer de estímulos y refuerzos que maneje a voluntad y dotados
de significado para el animal. Así, podrá estimular las “ganas de
hacer”.
Según este esquema, se establecen los dos pilares en los
que se sustenta el adiestramiento: la enseñanza de estímulos, a través
del llamado
condicionamiento clásico y la enseñanza de comportamientos, sobre la base del
condicionamiento instrumental.
Recordando
el experimento de PAVLOV, la comida es un estímulo biológico potente,
incondicionado (EI), que produce de manera automática salivación
(respuesta incondicionada o RI), siguiendo la secuencia:
1.- EI -> RI.
Pues
bien, si junto al EI comida se presenta un estímulo neutro, sin
significado alguno para el perro, por ejemplo el sonido de una
campanilla (estímulo condicionado o EC), al cabo de varias repeticiones
se establecerá, inevitablemente, una asociación entre ambos, de manera
que, tanto juntos como por separado, provocarán la misma Respuesta:
Salivación.
2.- EI + EC -> RI.
3.- EC -> RI.
El CONDICIONAMIENTO CLÁSICO se emplea en adiestramiento para enseñar estímulos, de forma que, por ejemplo, la
voz fuerte sea capaz de producir en el perro una respuesta refleja de excitación y actividad. Así, partiendo de la secuencia:
1.- PELOTA -> EXCITACIÓN
y estableciendo la asociación:
2.- PELOTA + VOZ FUERTE -> EXCITACIÓN
después de varias repeticiones, se acabará produciendo:
3.- VOZ FUERTE -> EXCITACIÓN
y,
a partir de ahora, la PELOTA se ofrecerá como refuerzo, apareciendo en
escena cuando la VOZ FUERTE, por sí sola, haya producido EXCITACIÓN.
A partir de este momento, podremos manipular el estado de excitación –y,
por tanto, de actividad-
del perro con el único empleo de la voz. Podremos hacerle adoptar el
nivel de actitud necesario para que el trabajo resulte brillante.
Sobre
esta base, con condicionamiento clásico, el educador puede enseñar
tantos estímulos como desee, y podrá así regular el estado anímico de su
perro, produciendo alegría a voluntad.
Por otra parte, a través
del CONDICIONAMIENTO INSTRUMENTAL, se pueden enseñar comportamientos
determinados, de manera que el animal considere
la conducta como el instrumento que le permite obtener el fin deseado.
Por
ejemplo, si el educador emite el comando SITZ, hace sentarse a su perro
y a continuación le ofrece un trozo de carne, al cabo de varias
repeticiones, el perro entiende que, al oír SITZ, si se sienta, obtiene
la comida. Así, el comando se convierte en el estímulo discriminativo
que indica que el refuerzo se encuentra disponible.
El
Condicionamiento Clásico hace que el perro relacione un determinado
estado de ánimo durante la realización de los ejercicios. El
Condicionamiento Instrumental permite la enseñanza de la técnica.
Y,
como en todo proceso de aprendizaje concurren ambos tipos de
condicionamiento, no debe empezarse el adiestramiento con la enseñanza
de los ejercicios, sino que, previamente, se deben preparar los
estímulos y refuerzos que permitan al perro interpretar que el trabajo
es algo realmente gratificante.